Por qué las personas se resisten al cambio

No todas las personas aceptan un cambio organizacional o social de la noche a la mañana. Y algunas -en general un 20% de la población-objetivo de la transformación- nunca lo aceptarán. En cualquier momento del proceso hay personas o grupos a favor y en contra. Existen personas/ grupos a favor del cambio con poder (impulsores, activistas) y sin poder (simpatizantes). Y hay personas/grupos en contra del cambio con influencia (opositores) y también sin influencia (contrarios). También hay personas/grupos que adoptan una posición neutral, con más o menos poder.

Liderar la transformación implica conseguir más impulsores que opositores, evitar que los contrarios adquieran influencia y darle poder al mayor número posible de simpatizantes.

 

Factores de la resistencia

Llamamos resistencia a las personas o grupos en contra del cambio con la capacidad de bloquearlo (con poder). Para manejar la difusión del cambio es necesario conocer los factores de resistencia más comunes. La tarea del líder del cambio consiste en gestionarlos para vencer la oposición, acelerar el proceso todo lo que sea posible y minimizar el dolor.

Intereses no comunes

Cuando el estado de cosas propuesto por los iniciadores del cambio contradicen las necesidades, actitudes y creencias de la gente involucrada en la transformación, entonces esas personas se opondrán al cambio. Puede que tengan o no influencia y ejerzan una oposición efectiva o no. Pero lo cierto es que estas personas no estarán dispuestas a abrazar la transformación.

Falta de información

Si las personas tienen información incompleta o imprecisa acerca del cambio, entonces estarán más dispuestas a resistirlo. La falta de comunicación orientada a decir con precisión qué quiere cambiarse, cuándo, cómo y quiénes son los impactados, produce muchas veces más resistencia que la naturalmente esperada.

Incertidumbre

Más allá de la cantidad de comunicación, todo cambio produce incertidumbre acerca de lo que será preservado, la naturaleza de la transición y el destino de la transformación. Ello instala en las personas el miedo a lo desconocido y los convierte por lo menos en opositores pasivos a la novedad.

Complacencia

Cuanto más cómoda se sienta una persona con el estado de cosas actual, menos dispuesta estará a cambiarlo. La comodidad no es un factor de cambio, es un ancla. Una persona en situación de comodidad generará actitudes de resistencia ante amenazas a su seguridad. 

Falta de confianza

Es imposible que usted lidere un grupo de gente hacia un nuevo estado de cosas si esa gente no confía en usted. ¿Cómo se logra la confianza? No puede decretarse. No puede ganarse de la noche a la mañana, pero la confianza se construye si la gente aprende que usted es incansablemente abierto (no oculta información), es justo, expresa sus sentimientos, siempre dice la verdad, cumple sus promesas y sus acciones coinciden con su prédica.

Pérdida de prestigio

Si la persona percibe que la transformación iniciada le causará la pérdida del prestigio o la posición social que goza en el presente, entonces es probable que se convierta en antagonista. La extinción del reconocimiento de otros significativos es un poderoso factor de resistencia.

Resistencia política

Las personas y los grupos aborrecen la pérdida de poder y control. Si la transformación conlleva cambios significativos en la estructura de poder de la organización, espere resistencia política de los grupos que son beneficiados por el orden existente.

Miedo al fracaso

“No estoy capacitado”, es una frase que expresa el miedo a fracasar en el nuevo estado de cosas. Muchos programas de cambio fracasan porque esperan que las personas se comporten de manera diferente sin entrenarlos para adaptarse a las nuevas condiciones laborales.

Desinversiones

Cuántas más inversiones de tiempo, dinero y emocionales una persona haya hecho en el estado actual de cosas, menos predispuesta estará a abandonarlo. La pérdida material y psicológica son un factor de resistencia. En definitiva, la gente no se resiste al cambio, se resiste a la pérdida.